Detrás de la ciencia de lo simple en el diseño web

simple

Definir algo como simple puede ser en primera instancia complicado de precisar. Según Steve Jobs, lo simple puede ser más difícil que lo complejo, pues uno tiene que trabajar mucho para conseguir que la mente quede despejada a fin de crear algo simple. Pero vale la pena al final, porque una vez que se consigue, se pueden lograr grandes cosas.

Pero, ¿por qué muchos de nosotros nos perdemos en el intento de crear cosas simples? Como la mayoría de cosas en la vida, hay algo más por detrás que el atractivo a priori que podemos apreciar de lo simple.

Aquí daremos un vistazo de por qué algunas cosas se sienten más simples que otras y cómo puedes utilizar estas ideas para aplicarlas a tu sitio web.

Prototipos y su relación con la Fluidez Cognitiva

Lo simple puede caracterizarse por tres cosas: es predecible, es accesible y sirve como bloque de construcción.

A la gente le agrada las cosas simples. Ellas son fáciles ya que el cerebro no tiene que trabajar mucho para comprenderlas. Las investigaciones han encontrado que los usuarios juzgan la belleza estética y funcionalidad de un sitio web en 1/20 a 1/50 de segundo, es decir, en menos de un chasquido, se hace juicio sobre algo tan complejo como un sitio web.

Los juicios que hacemos suceden tan rápido que a menudo se sienten instintivos o emocionales en lugar de tomarlo como un proceso mental. Pero estos juicios pasan por nuestro cerebro, claro, no de una manera en la que somos demasiado conscientes.

Hemos evolucionado para tomar decisiones rápidas ya que debíamos responder ante la lucha o huída veloz para salvarnos de los depredadores, y esto, sigue teniendo una gran influencia en las primeras impresiones ante nuevos estímulos.

Para tomar estas rápidas decisiones, nuestro cerebro crea accesos directos basados ??en las expectativas o elementos prototípicos. Por ejemplo, si preguntaran qué color se asocia a los niños varones, la mayoría instantáneamente imaginaría el celeste. No se tiene que pensar sobre la respuesta, el cerebro ha hecho la conexión tantas veces que se crea un acceso directo niño=celeste, y esto, es un prototipo.

Se denomina fluidez cognitiva a la preferencia de nuestro cerebro por los prototipos y determina en gran parte que algo nos parezca “simple”. Es aquella experiencia subjetiva acerca de la facilidad o dificultad de completar una tarea mental. Si algo se siente fácil se asume que es simple.

Así, cuando se visita un sitio por primera vez, hay ciertos elementos prototípicos que se espera ver, como una barra de navegación en la parte superior o lateral para poder explorar el sitio. Cuando un sitio no cumple con estas expectativas es más difícil para nuestro cerebro comprenderlo y, casi automáticamente, se le juzga como mal diseñado o muy complicado.

Lo habitual puede ser simple

Desde la década de 1960, los psicólogos han estado estudiando el efecto de la simple exposición, es decir, que el número de veces que estamos expuestos a determinados estímulos afecta cómo nos sentimos positivamente al respecto.

En un estudio a estudiantes de secundaria divididos en dos grupos, se les hizo ver segmentos de películas populares, mostrando a un grupo, versiones con nombres de productos visibles, mientras que al otro se le daba una versión atenuando los nombres de productos.

Tras el estudio, los grupos respondieron a las preguntas sobre la película y su preferencia por ciertas marcas. El grupo al que se muestra directamente los nombres de productos informó una mayor preferencia por las marcas, incluso si no las habían reconocido en la película, en comparación con el grupo controlado.

Sin embargo, no sólo es la exposición a los elementos individuales lo que afecta cómo sentimos. El fenómeno del efecto de la belleza promedio ha demostrado que estamos también más atraídos, en general, a aquellos rostros que se combinan con otros o que son modificados para estar cerca a la media de la población.

Todos lo anterior nos conduce a concluir que, la mezcla de elementos familiares y prototípicos, resulta más atractivo y más fácil de procesar para nuestro cerebro que algo original o único.

Combinar belleza y funcionalidad

Cuando manipulamos información, como explorar un nuevo sitio web o aprender a usar un nuevo producto, se utiliza una parte del cerebro llamada la memoria de trabajo, pero, cuando la información se va incrementando, esta memoria se satura y promueve una sensación de complejidad.

En el caso del desarrollo del primer iPod, Steve Jobs se fijo una norma: si quería una canción o una función, él debería ser capaz de conseguirlo en tres clics. Él sabía que para que el consumidor se sienta cómodo al instante con el dispositivo, este tenía que ser increíblemente simple, haciéndolo familiar en su aspecto como en su uso, a pesar de que nunca lo había visto antes, y creando una interfaz que no le cueste casi nada a la memoria de trabajo.

Una cosa puede ser simple si, al primer contacto, crean una barrera psicológica muy pequeña y así, el usuario es capaz de utilizarlas sin ninguna o escasa capacitación previa.

¿Qué más puede asegurar que se está creando algo simple?

  1. Recurre a lo que existe

Observa los productos o sitios web de tus competidores, ¿cuáles son los elementos comunes? ¿Qué es lo que la gente esperaría ver, leer o escuchar cuando llegan a ti en base a esas otras experiencias?

  1. Crea un estilo o personalidad

Todo lo que haces, desde tu sitio web hasta tu logotipo o fondo de Twitter, transmite un mensaje sobre ti y tu marca. Cada uno de estos elementos es una oportunidad única para crear familiaridad visual alrededor de tu empresa (¿recuerdas el simple efecto de la exposición?).

Usa una tabla de bocetos para crear una guía de estilo de diseño. Utiliza imágenes de la misma fuente para todos tus post y sitios web. Crea una gama de colores que utilizarás en todos los medios. Hagas lo que hagas, ten en cuenta que cuanta más familiaridad desarrolles con tu público, más simple y atractivo te encontrará.

  1. Ser lo mismo pero diferente

Esta frase parece rara en apariencia, pero básicamente significa utilizar los elementos prototípicos, que son tan importantes, y agregarles la novedad y singularidad para que su versión se destaque en nuestra memoria. Una pequeña desviación puede marcar una gran diferencia.

La simplicidad es comodidad. Son las pequeñas cosas que al instante te ponen a gusto. Haz que tus usuarios se sientan cómodos al instante, pensando en cuáles son sus expectativas y cómo puedes aprovechar sus atajos mentales para crear algo que simple y único a la vez.

Compartelo en tus redes...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *